Pese a que Joseph Ignace Guillotin dio nombre a una de las máquinas de matar más populares de la historia, no fue quien la inventó. Artilugios similares ya se utilizaban durante otras épocas a lo largo de la geografía europea.

Joseph Ignace Guillotin
Joseph Ignace Guillotin

Monsieur Guillotin era diputado en la Asamblea Nacional francesa, además de cirujano, y quizás por sentirse miembro de este gremio propuso a sus colegas de la cámara una forma “más humana” de materializar la pena capital para aquellos que debían sufrir dicha condena.

Posiblemente, una de los puntos más sorprendentes fue a quién encargaron el diseño y fabricación de la guillotina. Si aplicamos el sentido común, alguno pensaría que la persona mas idónea podría ser un Leonardo da Vinci de la época, o incluso un profesional con diestra experiencia en el arte del despiece de animales. Sin embargo, decidieron que un constructor de clavicordios era el más apropiado para acometer tal empresa. Así que el alemán, y experto en la fabricación de claves, Tobias Schmidt inició el diseño del artilugio, siguiendo el encargo de Guillotin. Los primeros ensayos los hicieron con cadáveres y animales, rediseñando la cuchilla para mejorar el corte, y un 25 de abril de 1792 se utilizó por primera vez ejecutando a Nicolás Jacques Pelletier, condenado a muerte por dedicarse al bandidaje.

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