No sería la primera vez que han intentado horadar mi reputación haciéndome cargar con algún delito de forma injustificada, utilizando la expresión “vaya sambenito que me han colgado” para manifestar mi descontento. Pero, ¿conocemos el origen de esta expresión?

Sanbenito
Ilustración de condenados con sus sambenitos. François Jollain L’Aîné, 1688

Un sambenito era un atuendo que portaban aquellos penitentes condenados por el tribunal eclesiástico de la inquisición española, y que servia para señalar su pena o condena. Al principio se trataba de un saco que el sacerdote bendecía para ser portado por el penitente, llamándolo “saco bendito”, de donde deriva el nombre de “sambenito”. Posteriormente, la inquisición lo hizo suyo y lo “perfeccionó”, convirtiéndolo en una especie de poncho sobre el que se cosieron dos cruces de San Andrés, en la parte posterior y frontal de la túnica, de diferentes colores e ilustraciones dependiendo de la sentencia y el arrepentimiento del condenado. Además del sambenito, el traje se complementaba con un sombrero en forma de cono o mitra que lo hacia resaltar del resto de la gente.

Los condenados estaban obligados a llevar el sambenito hasta que durara la pena o hasta que lo quemaran en al hoguera, y sólo podía quitárselo en privado. Una vez cumplida la penitencia, el atuendo se colgaba en una zona reservada de la iglesia junto a su nombre para que el público asistente no olvidara al reo, ni a su familia.

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