Es muy común que los diseños de las banderas de las naciones se fundamenten en aspectos relacionados con acontecimientos históricos que pueden simbolizar la representación de un país frente al resto. Un ejemplo puede ser el origen tricolor de la bandera teutona, que se cimienta en esa diferenciación frente a tu oponente en el campo de batalla.

Los colores de la enseña alemana (el negro, el rojo y el dorado) representan los colores del uniforme que lucían las tropas alemanas, conocidos como Freikorps, durante las Guerras Napoleónicas. El atuendo era de color negro con botones dorados y detalles rojos.

Prusiano_Freikorps de Lutzow 1812
Prusiano. “Freikorps” de Lutzow 1813

La bandera se utilizó para representar a la Confederación Germánica, entre 1848 y 1866, que agrupó a diferentes estados alemanes tras el Congreso de Viena de 1815. Tras la guerra entre el Imperio Austriaco y Prusia de 1966, se adoptó otra emblema para la Confederación Alemana del Norte, que llevaba los colores rojo, blanco y negro, y que se convirtió en la bandera del Imperio Alemán tras la unificación de 1871, hasta su derrota en la Primera Guerra Mundial.

En 1919, durante la República de Weimar, se adoptó de nuevo como emblema nacional el formado por los colores que portaban los uniformados en el campo de batalla frente a las tropas de Napoleón, hasta que en 1935, en los inicios de la Alemania nazi, la enseña cambió por la que todos conocemos, al menos por las películas de la Segunda Guerra Mundial. Tras la derrota de Hitler, volvieron a recuperarse los colores que representan la insignia de la Alemania actual.

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