Al parecer, una mujer se hizo pasar por Papa allá por el siglo IX, durante aproximadamente dos años. Leyenda o no, este capitulo fue el inicio de un tocamiento testicular en toda regla. De hecho, antes de nombrar al nuevo Papa, éste debía sentarse en un silla de madera con un agujero en medio, de forma que mediante palpación se verificaban sus atributos masculinos. Esta práctica se aboliría en el siglo XVI por el Papa Adriano VI. Seguro que no pasó un buen trago.

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